¿Qué buscamos «permitir» durante las sesiones grupales?
Krishnamurti: ¿Sabe usted algo acerca de la meditación?
Estudiante: No, señor.
Krishnamurti: Las personas mayores no saben tampoco. Se sientan en un rincón, cierran los ojos y se concentran, como los chicos de la escuela intentando concentrarse en un libro. Eso no es meditación. La meditación es algo extraordinario, si sabes cómo hacerlo. Voy a hablar un poco sobre ella.
En primer lugar, siéntate muy silenciosamente; no te fuerces a sentarte en silencio, pero siéntate o acuéstate tranquilamente sin forzarte de ninguna manera. ¿Entiendes? Luego mira a tu pensamiento. Mira sobre lo que estas pensando. Encuentras que estas pensando en tus zapatos, tu saris, lo que vas a decir, el pájaro de fuera al que oyes; sigue a tales pensamientos y averigua por qué surge cada pensamiento.
No trates de cambiar tu pensamiento. Mira por qué ciertos pensamientos surgen en tu mente para empezar a entender el significado de cada pensamiento y sentimiento sin ningún forzamiento. Y cuando un pensamiento surge, no lo condenes, no digas que es correcto, está mal, es bueno, es malo. Sólo míralo, para que comiences a tener una percepción, una consciencia que está activa en ver todo tipo de pensamiento, todo tipo de sentimiento.
Tu verás cada pensamiento oculto, cada motivo oculto, cada sentimiento, sin distorsión, sin decir que es correcto o incorrecto, bueno o malo. Cuando miras, cuando vas muy, muy profundamente en el pensamiento, tu mente se torna extraordinariamente sutil, viva. Ninguna parte de la mente está dormida. La mente está completamente despierta.
Esto es meramente el cimiento. Luego, si tu mente está muy tranquila; todo tu ser se torna muy quieto. Entonces ve a través de esa quietud, más profundo, mas lejos- todo ese proceso es meditación. La meditación no es sentarse en una esquina repitiendo un montón de palabras; o pensar en una imagen y entrar en algún tipo salvaje de imaginación estática.
Entender todo el proceso de tu pensamiento y sentimiento es estar libre de todo pensamiento, estar libre de todo sentimiento para que tu mente, todo tu ser se torne muy silencioso. Y eso también es parte de la vida y con esa tranquilidad, se puede mirar al árbol, puedes mirar a la gente, puedes mirar el cielo y las estrellas. Esa es la belleza de la vida.
Para percibir la verdad, uno debe poseer una mente muy aguda, clara y precisa —no una mente astuta, torturada, sino una mente capaz de mirar sin distorsión alguna, una mente inocente y vulnerable. Tampoco puede percibir la verdad una mente llena de conocimientos; sólo puede hacerlo una mente que posee completa capacidad de aprender. Y también es necesario que la mente y el cuerpo sean altamente sensibles —con un cuerpo torpe, pesado, cargado de vino y comida, no se puede tratar de meditar. Por lo tanto, la mente debe estar muy despierta, sensible e inteligente.
Rishi Valley School y Rajghat School, 1961-1966
Krishnamurti y la educación, capítulo 6